Lunes, 10. Enero 2011

El pitoniso publicitario
En el pasado, cuando le decías a alguien que trabajabas en una agencia, enseguida te preguntaba: ¿de publicidad?, ¿de marketing directo?, ¿de Internet?, ¿de promociones?, ¿de eventos?, ¿de relaciones públicas?…
Las agencias se dedicaban a una cosa, definiendo las especies de la fauna de nuestro hábitat, de nuestro sector.
Obviamente, nadie te preguntaba ¿de medios?, porque las entonces llamadas centrales de medios se dedicaban a otra cosa muy relacionada con las agencias, pero bien diferente: a planificar y comprar medios. Eran complementarias. Cuando las agencias se vieron abocadas a dejar ir los medios de sus estructuras, dejaron de competir con las centrales de compra de medios.
¿Y qué pasa ahora?
Lo primero, que casi todos trabajamos en una agencia que hace varias cosas -o sea integrada-. Estas agencias entienden el problema del anunciante y le recomiendan una solución no sesgada hacia una disciplina de comunicación, sino que suele incorporar una o varias de las disciplinas de comunicación como receta necesaria para tratar de cumplir los objetivos marcados.
Lo segundo, que aparecen nuevas agencias especializadas. Algunas de ellas hacen lo de siempre, otras hacen cosas que siempre se han hecho pero lo llaman de otra manera más sofisticada para venderse mejor (ej. Experiencial Marketing, Engagement Marketing, RSC, etc.), y otras se especializan en nuevas disciplinas de comunicación que requieren una especialización técnica para gestionarlas. (ej. SEM, SEO, SMM, etc.).
Lo tercero, que las centrales de medios, que antes se dedicaban a planificar y comprar medios, ahora se hacen llamar “agencias”, anunciando su incorporación a nuestro hábitat. Las agencias de medios, conscientes de la disminución del tamaño de su mercado natural y de la commoditización de sus servicios -que ha ocasionado una guerra de precios en medio de la crisis-, se ven forzadas a redefinir la forma de crear valor al anunciante. Pasan de crear valor por su capacidad de hacer planes de medios y comprar espacio en medios al menor coste, a crear valor por otras vías como:
1º) Adoptar el rol de “asesor de inversión” del cliente.- Al tener más datos y herramientas que nadie, al estar habituado a hablar el lenguaje de los anunciantes y al tener acceso a datos de todo tipo, están más acreditados que nadie para actuar como asesor estratégico de comunicación comercial. Esta función toma más cuerpo todavía con la confusión que genera la mayor complejidad que incorporan los medios digitales a la ecuación.
2º) Integrar la creatividad en sus servicios.- La cuestión no es sólo “alcanzar” al cliente, sino que el proyectil que impacte en el cliente sea eficaz. O bien, que el consumidor sea quien voluntariamente se acerque a la marca, que para ello le ofrece contenidos, experiencias y funcionalidades, (aspectos directamente ligados a la creatividad).
Para todo ello, las agencias de medios van a tener que incorporar a sus estructuras nuevos perfiles: con un barniz eminentemente digital; centrados sobre todo en la identificación de insights accionables en el consumidor que le permitan orientar sus estrategias de comunicación; integradores de disciplinas de comunicación; creativos de diversas áreas de especialización; expertos en entretenimiento y desarrollo de contenidos; científicos que le faciliten la medición de la eficacia y efectividad de las campañas para facilitar feedback; y desarrolladores para crear aplicaciones que automaticen parte de estas funciones; entre otros muchos.
Todo esto generará una lucha entre agencias creativos y de medios, que pugnarán por convertitrse en partners estratégicos de confianza de los anunciantes. Lucharán por ser los que le digan a las marcas qué tienen que hacer –o sea, dónde tienen que poner su dinero– y, por decirle cómo lo tienen que hacer –o sea, por definir las campañas creativas–. Y esta lucha se producirá hasta que llegue un momento en el que el mestizaje actual de las agencias devenga en fusión. En otras palabras: hasta que las grandes agencias dejen de tener los apellidos “creativas” o “de medios”, algo que pasará en el futuro.
A lo largo de todo este proceso morirán los más lentos, los que no sepan evolucionar, los que dejen de crear valor en un entorno cambiante… porque marcas hay pocas y el espacio para convertirse en su “asesor estratégico” es limitado.
En los próximos años vamos a presenciar la muerte de muchas agencias y la integración de otras muchas de los mismos grupos, posiblemente agencias creativas en agencias de medios…
…o viceversa.