Miércoles, 9. Febrero 2011

Cantos de sirena marketinianos
Llevo casi 15 trabajando en esto, y en este periodo he visto como llegaban varias modas de esas que iban a cambiar el Marketing y la comunicación.
La primera moda fue el Marketing Social a finales de los años 90. Te comprabas un brick de leche y donabas 5 pesetas a una ONG. Llamabas con una compañía telefónica y ayudabas a construir un puente en Ecuador. Te comprabas una lata de conserva y podías apadrinar a un niño…
La segunda fue la de las tarjetas de fidelización con puntos -¿cuántas quedan vivas?-, las comunidades de clientes, etc. Aún recuerdo el día en el que creé mi primer Powerpoint para intentar promover otra tarjeta de este tipo. Honestamente, sabiendo lo que sé hoy no lo hubiera hecho.
La tercera que recuerdo es la del CRM. ¡Qué gran festín se dieron los fabricantes de software y las consultoras! ¡Y cuántos proyectos que no llegaron a ver la luz!
La cuarta moda derivó en la llamada burbuja digital de principios de la década pasada. -Si sumamos todos los ingresos previstos por todas las start-ups entonces creadas el PIB de España se multiplicaría por 3-. En esta época algunos dieron buenos pelotazos: véase la compra de Telefónica del buscador Olé -que hizo rico a un señor llamado Pep Vallés-, la salida a Bolsa de Terra, la venta de muchas webs basadas en sus expectativas de crecimiento y en su modelo de negocio (sobre el papel), etc.
Otra moda que recuerdo es la del Customer Intelligence. Alguien como yo, que empezó en el mundo del Database Marketing, piensa que empresas como Daemon Quest tuvieron una gran influencia en el desarrollo de la disciplina gracias a varios aspectos: hicieron ver a los altos directivos de los anunciantes que esta disciplina era clave para aumentar los ingresos (otros llevaban años hablando con informáticos o técnicos sin mucho presupuesto), hicieron cool y sofisticaron la disciplina -véase el cambio de nombre de la misma-, y se presentaron como “consultores de negocio expertos en optimización avanzanda de la gestión de negocios…”. Todo un éxito comercial del momento.
Otra moda muy interesante fue la de la RSC. Todas las empresas empezaron a entender que tenían un compromiso con la sociedad y crearon estos departamentos. No se sabe muy bien en qué medida impactan en el negocio, pero son indiscutibles al ser la cara humana de la empresa… (y al ser la excusa perfecta para obtener ventajas fiscales, ya me entienden). Con la crisis, ¿cuánto hace que ustedes no oyen hablar de RSC? Sin comentarios.
Luego llegó el boom de siglas que a priori no comprendíamos -como SEM, SEO, SMM, etc.- Luego entendimos que todas empiezan con “S” de “Search” o de “Social”, fenómenos en alza que a mi juicio son mucho más que una moda -como el resto de modas anted descritas, me dirán muchos de ustedes probablemente con mucha razón-.
Ahora, llegan -o están- otras modas como el de las apps para el móvil. ¿Quién no está pensando en un business plan basado en una aplicación para iPhone o Android que va a revolucionar el mundo? ¿Cuántas están ya disponibles en el App Store o Android Market de turno? ¿Cuántas tienen los consumidores en sus móviles? ¿Cuáles de verdad de la buena, crean valor para el usuario? Algo no cuadra del todo, y mucha gente lo va a acabar pagando.
No me quiero olvidar tampoco de “los virales” -un contenido barato y que, por definición, está predestinado a llegar a muchos… ¡ja!-, lo que me sirve de introducción para otra moda que prevemos, que es la de los contenidos de marca. Muchos agentes están en ello (productoras, agencias creativas, agencias de medios, consumidores -CGC-, etc.), y el tiempo de consumo de medios es limitado…
Como conclusión diré tres cosas:
Primero: ¿De dónde sale tanto gurú? ¿Dónde van? Sigo el rastro a alguno que, si nos ponemos a recopilar lo que dijeron a lo largo de los últimos diez años, ahora se le caería la cara de vergüenza. Se podría decir que hay toda una industria de la moda marketiniana que evoluciona de ola en ola…
Segundo: Cada moda aporta algo más al mundo del Marketing y la comunicación, por lo que son muy positivas y tenemos que estar al día de lo que aporta cada una de estas últimas tendecias. Es obvio.
Tercero: ¡Sentido común! No nos dejemos engatusar por cantos de sirena. Cada una de estas modas han generado cientos de proyectos ineficaces e ineficientes -otros muchos funcionaron, por supuesto- y miles empresas en el mundo que se han vendido a tiempo o se han ido al garete. Las que permanecen son las que entienden que todo esto suma, pero no anula.